Partidos de fútbol: Francia 3 – Brasil 0 (Mundial de 1998 en Francia)

La final del Mundial de 1998 en Francia tuvo como protagonistas a Francia y Brasil, las cuales se enfrentaron el 12 de julio de 1998 en Saint-Denis. Francia, como anfitriona del Mundial, jugaba la primera final de Mundial en su historia, ya que anteriormente en un Mundial tan sólo había llegado hasta entonces una vez a las semifinales (Mundial de 1986 en México).

Mucho más experta en finales, Brasil jugaba la sexta final de Mundial en su historia. Había ganado cuatro de sus cinco anteriores finales y, precisamente, venía ganar de su cuarto Mundial hace cuatro años (Mundial de 1994 en Estados Unidos). Así pues, el partido reunía, por una parte, a Francia con ganas de estrenarse como campeona del mundo, y, por otra parte, a Brasil dispuesta a ganar el Mundial por quinta vez.

Francia, dirigida, por Aimé Jacquet, contaba, entre otros, con Barthez como portero; con Lizarazu, Desailly, Blanc o Thuram como defensas; con Deschamps, Zidane, Djorkaeff, Vieira, Petit o Karembeu como medios; y con Guivarc’h, Dugarry, Henry o Trezeguet como delanteros. No obstante, una expulsión de Zidane en el segundo partido de la fase de grupos, le impidió a Zidane jugar la mayor parte del Mundial, volviendo con la selección francesa a partir de las semifinales.

Se mantenía invicta la selección francesa en el Mundial, con cinco victorias y un empate en seis partidos, siendo su seguridad defensiva (dos únicos goles en contra) una de las claves para llegar a la final. Había quedado primera en el Grupo C, por delante de Dinamarca, eliminando a Paraguay en los octavos de final, a Italia en los cuartos de final y a Croacia en las semifinales.

Brasil, dirigida por Zagallo, tenía, entre otros, a Taffarel en la portería; a Roberto Carlos, Aldair o Cafú en la defensa; a Dunga, Leonardo, Rivaldo, Denilson, Emerson o Ze Roberto en el mediocampo; y a Ronaldo, Bebeto o Edmundo en la delantera. La principal ausencia en Brasil fue Romario, quien se lesionó meses antes del comienzo del Mundial, por lo que Zagallo no le convocó.

La selección brasileña había cosechado en el Mundial cuatro victorias, un empate y una derrota en seis partidos. Sin desplegar un gran fútbol, Brasil se había plantado en la final. Había quedado primera en el Grupo A, por delante de Noruega, eliminando a Chile en los octavos de final, a Dinamarca en los cuartos de final y a Holanda en las semifinales.

Las primeras ocasiones del partido fueron para Francia, con Djorkaeff y Zidane buscando continuamente los desmarques de Guivarc’h, pero éste último no supo aprovechar ninguna de ellas. Brasil apenas creaba peligro a Francia, salvo un centro de Ronaldo desde la banda derecha que no encontró rematador o, posteriormente, un remate de cabeza por parte de Rivaldo que terminó en las manos de Barthez.

Antes de llegar a la primera media hora de partido, Zidane marcó el primer gol de Francia al rematar de cabeza un saque de esquina lanzado por Petit desde la banda derecha. Brasil quiso sobreponerse rápido del gol recibido, depositando en la magia de Ronaldo todas sus esperanzas en la final. Ronaldo no parecía muy cómodo en el partido y, años más tarde, pudimos saber la verdadera razón de su bajo rendimiento.

Ronaldo había sufrido una crisis cardíaca apenas unas horas antes de la final, acompañada de desmayos y de convulsiones, por la cual, incluso, le hospitalizaron y que no le permitió jugar al 100% con la selección brasileña. El propio Ronaldo, ya en la final, quiso ganar un balón largo a Thuram durante el primer tiempo, pero, en su intento, chocó de manera espectacular contra Barthez y se llevó un fatal golpe que le tumbó de lleno sobre el césped.

Francia pudo marcar el segundo gol en la final por medio de Petit o de Guivarc’h, pero, de nuevo, perdonó demasiado. Al filo del del descanso, fue Zidane quien volvió a marcar para Francia, rematando de cabeza otro saque de esquina, esta vez lanzado por Djorkaeff desde la banda izquierda. Este segundo gol de Francia hundió por completo la moral a Brasil, dado el momento en el que se producía. Fue lo que se conoce en el fútbol como un gol psicológico, sin duda.

Brasil, si bien dio una mejor imagen durante el segundo tiempo, siguió estrellándose, una y otra vez, contra el muro defensivo que rodeaba a Barthez. La ocasión más clara de Brasil la tuvo Ronaldo, quien controló un balón dentro del área, pero su disparo fue despejado milagrosamente por Barthez. Desailly vio entonces la segunda amarilla y fue expulsado a falta de veinte minutos. Francia no se puso nerviosa con diez jugadores y se propuso sentenciar cuanto antes el partido.

Guivarc’h, primero, se interpuso en una cesión de Cafú a Taffarel, pero mandó estrepitosamente su volea a las nubes. No fue, en absoluto, la noche soñada de Guivarc’h, terminando este campeonato del mundo sin marcar ningún gol. De hecho, su titularidad en la misma final fue una apuesta arriesgada de Aimé Jacquet, ya que otros delanteros, como Dugarry o Henry,  sí que habían visto puerta ya, a diferencia de Guivarc’h.

Dugarry pudo también dar la puntilla a Brasil, gracias a un pase de Zidane, pero, con todo a su favor, envió fuera su disparo ante Taffarel. Finalmente, Petit, en una memorable carrera, recibió un pase de Vieira y marcó el tercer gol de Francia en la final. De esta manera, la selección francesa rompía los pronósticos y se coronaba por primera vez como campeona del mundo.

A continuación, puedes ver un resumen de este partido de fútbol publicado en Youtube:

Francia 3 – Brasil 0 (Mundial de 1998 en Francia).

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